Había una vez una señora que vivía en una casa en la montaña, era la Castañera. La llamaban así porque cada otoño en la época que los castaños dan su fruto, recogía las castañas y bajaba a la ciudad para venderlas después de asarlas con mucho cariño.
Como nos hacía mucha ilusión conocerla y probar sus castañas le escribimos una carta invitándola al colegio y aceptó encantada. Así pudimos disfrutar de una tarde al estilo tradicional...mmm que ricas las castañas.